El sendero frugal – Antología 1963-2000 – Jacques Dupin
  • "Se decía que los perros de una granja aislada, al otro lado del paso de la montaña, estaban rabiosos. Caminamos cinco horas, primero bajo los castaños, luego por la hierba rala, las retamas, el pedrerío. De su sopa comimos y sobre su paja descansamos. Hay espacios restringidos, hay cerebelos estrechos donde la rabia es necesaria, las mordidas incurables. Ya sólo me acuerdo de palabras abiertas y del fuego que crepitaba en la helada noche. De la divagación simple y desnuda del sueño entre las vértebras del tiempo dislocado. El sol se esfuerza en nacer mientras sus puños están atados. Retazos, saltos, agujeros, y la ascensión pendular de la sangre por los pliegues de la tierra, pasión o roca, para que sepas escribir en el vacío —para que el vacío escriba en nosotros."

                                                                                                                                                  pág. 181

     

     

    Fragmento del prólogo "Jacques Dupin" por Paul Auster

     

    No es fácil hacerse a la idea de la poesía de Jacques Dupin. Inflexiblemente hermética en actitud y rigurosamente concisa en enunciación, nos pide menos una lectura que una absorción. Pues la naturaleza del poema ha sufrido una metamorfosis, y para encontrarla en su propio terreno, debemos cambiar la naturaleza de nuestras expectativas. El poema ya no es un registro de sentimientos, una canción o una meditación. Más bien es el campo en el espacio mental donde se permite que tenga lugar una lucha: entre la destrucción del poema y la búsqueda del poema posible —pues el poema sólo puede nacer cuando se han destruido todas sus oportunidades de vida. La obra de Dupin es la progenie de esta contradicción que reside en los más estrechos confines, como una semilla invisible alojada en el centro de una piedra.

     

    «Incesante, rigurosa, sensitiva»

     

    Mirada incesante, rigurosa y sensitiva, que saborea el lenguaje en la medida en que éste le permite atravesar áreas silenciosas de la experiencia que, de no ser por el empuje de la escritura, del esfuerzo de una escritura a la vez sigilosa y fuerte, no saldría a la superficie.

     

    No estamos frente a un poeta cuya subjetividad se imponga al entorno, mostrándonos su relación con el mundo en base a sus percepciones y sentimientos. Lo que sucede en el caso de Dupin es que la realidad se le presenta como fuerza destructora. El yo se borra y se cuestiona. Si surge, lo hace en medio de la violencia de los signos retratando la violencia de los elementos. El extrañamiento frente a lo elemental, a la naturaleza primitiva de los elementos, no es ni descrito ni retratado ni pensado por Dupin, sino que es experimentado a través de la escritura. El poema es la experiencia del extrañamiento en ese entorno confuso y hermético en que se borran los lineamientos de lo rutinario. La escritura acompaña a esa experiencia como relato de un suceso tímido y violento de negatividad. Se destruyen las apariencias y surge lo insospechado. La relación entre el lector y el poema se fragiliza, y siempre está el riesgo de ser devorado por la negatividad operando la desaparición de los signos y su experiencia en el entorno. La escritura es sendero, a la vez frugal y violento, donde la experiencia sigilosa se amplifica y donde el mundo del día a día se reduce a lo mínimo.

     

     

    Jacques Dupin (Privas, 1927) vive en París desde el final de la 2ª Guerra mundial, en donde realiza estudios generales de historia, filosofía y literatura. En 1947 conoce a René Char por quien se va introduciendo poco a poco en el mundo de la edición de libros de arte. Primero secretario de redacción de los Cahiers d’art, después librero de la galería Maeght, y por último director de las ediciones de esta famosa galería, Jacques Dupin conoció y trabó amistad con los mayores nombres del medio artístico y literario de Francia y el extranjero: André du Bouchet, Francis Bacon, Henri Michaux,  Nicolas de Staël, Paul Celan, Antoni Tàpies, Raoul Ubac… De entre todos ellos, los que más lo marcaron fueron Giacometti y, sin duda, Miró, de quien hizo una monografía y el catálogo razonado de su obra gráfica. En cuanto a su obra poética, Jacques Dupin exploró en más de veinte libros todo tipo de registro y tono. Por su obra, Jacques Dupin recibió el Premio nacional de Poesía en 1988 y en 2010 el de la Academia Francesa. Publicado en varias lenguas (danés, italiano, japonés…), Jacques Dupin fue traducido al inglés por Paul Auster.

    El sendero frugal – Antología 1963-2000 – Jacques Dupin

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    • Poesía

      Detalles del libro:

       

      Año: 2010

      Traducción: Iván Salinas

      Idioma: Español

      Nº páginas: 224

      Formato: Libro en papel

      Medidas: 16,5 x 11 cm

      Encuadernación: Rústica encolada

      Peso: 170 g

      ISBN: 978-956-8940-07-2

      Imagén de la cubierta: Pierre Alechinsky

      Esta publicación fue realizada con el apoyo del Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura, del Consejo de la Cultura y las Artes, de la República de Chile.

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